Deseo sin color

Deseos sin color.

Blanco y negro, maquillaje, una boina y un tatuaje

piensa cada vez que su cabeza levanta.

Frió y hambre,

y una pelota de estambre acompañan al gato de este hombre.

El color lo mata todo, se le viene a la cabeza, el color y el sonido

no son sus amigos.

Perdido

se siente en sus mientes,

y la sonrisa no le queda, pues muerto se quiere.

Su estomago, rayado de nostalgia, está vació.

Pobre gato

se le murió hace un rato.

Solo famélicas costillas y un urgente aullido

le quedan por recuerdo de aquél pequeño amigo.

Ahora, óbito, en el mundo y en sus ojos

zahiere sus antojos, sus deseos.

Desearía poder escribir

para de su tristeza prescindir. Pero solo mimos y humildes gestos

tiene para días tan funestos.

Pero el hambre, merodeando,

“ ¡A trabajar” -le dice- “andando!”.

Por las plazas malhechoras, que como ágoras sirven para hienas chillantes que, embadurnadas por ropas despampanantes, pierden poco a poco la conciencia del dolor, por allí el débil y lastimado hombrecillo se esfuerza para obtener más que solo miradas indiferentes, portadoras de color.

Obtiene regaños y empujones de un ufano

y rechonchete marrano.

Harto,

el pobre mimo realiza el ultimo acto.

Una puerta, que encierra la fuente

del dolor y la muerte,

esboza con las manos y la mente.

No consciente

del insondable aliciente que le espera al puerco ingente,

destroza el espacio y tiempo

abriendo la puerta para el cerdo.

Éste, con incredulidad creciente,

se acerca con cautela

y antes de que su hado obtenga,

al dicromático otra vez vitupera.

El lacrimógeno mimo, por única vez,

siente la seguridad que acompaña a la locura y al poder.

Una lagrima negra y una blanca, silenciosas embisten, sobre una sonrisa de verdugo, al ignorante porcino.

La puerta cruza este último.

La turba lo busca, pues es solo un puerta esbozada por un mimo. Donde asombro y aplausos deberían de dar pasos, solo confusión e histeria retiemblan sobre el mimo y la mágica puerta. Ojeriza y una posible golpiza hacen correr a nuestro condenado artista. Calles y avenidas, la belicosa piara, lo apedrea y corretea, hasta que un reflejo lo detiene al tino. Una aparador rutilante lo muestra como un espectral nigromante. Tan profunda la tristeza sobrecarga su testa, que un mímico revolver en el espacio de su mano se presta. La primera certeza en mucho tiempo aparece con locura y delirio. Bang!!! Jala el gatillo.

Sus ropajes de intoxicantes colores pastel se envenenan. Y una lozana y briosa risa construyen una perturbadora sonrisa. La horda, antes violenta y verduga, ahora con este cadáver celebra.

El mimo ha muerto.

Desde Plan de Abajo I

Hasta ahora no había tenido la oportunidad de satisfacer mi curiosidad por la lectura de uno de nuestros grandes,  Jorge Ibargüengoitia. Me estrené con la satírica e irónica “Estas ruinas que ves”. Me fue difícil empezar el libro pues venía de un viaje por “el círculo de Lovecraft”. Pero aún así, al terminar la introducción histórica, reseña extraída del “Opúsculo de Cuévano” de Isidro Malagón, personaje desafortunado y gran amigo del protagonista Francisco Aldebaran, no pude quitarle el ojo de encima.

La historia se desarrolla en el estado de “Plan de Abajo”,  geografía creada por Ibargüengoitia, clara fotografía de las multiples condiciones que el México de ese tiempo ofrecía. Se concentra en el municipio (o pueblo) de Cuévano, airado (o vituperado) por sus candorosos habitantes. De manos de Francisco Aldebaran intelectual-literato de la época con intereses diversos que van desde la docencia hasta la de llevarse a la cama a la vieja de Espinoza, catedrático de la Universidad de Cuévano donde Francisco Aldebaran tambien da clases, Sarita. Noches Blancas, chismes, insultos, amoríos, enfermedades, y mucho, mucho alcohol obliteran mediante una narrativa sarcástica que edifica las tardías taras de una burguesía en declive y hace de esta novela un buen lugar donde disfrutar de los jugos de la literatura mexicana.

¡Pinche avión porque te tuviste que estrellar, cabrón!

Oda a la Alegría

 

Es de noche y me preguntó, por enésima vez, el porque de mi incapacidad para cometer suicidio. Quiero que sean observadores y noten que la pregunta no va relacionada con, si el suicidio es bueno o no, o si vale la pena vivir. No, mas bien, la pregunta es _¿Porque no lo puedo hacer? Los mas molestos dirían “Bueno, es simple, no te quieres morir”. Que castrantes. Otros dirían que tal vez no he encontrado la manera correcta(Nah). Y otros más  apelarían a mi inmadurez y a mi incapacidad para resolver problemas. Pues según ellos no es que desprecie la vida, solo hay cosas en ella que no me agradan -problemas. Y no puedo resolverlos. Pero – me concentrare en este último grupo, por ser el más exitoso entre los grupos y libros de auto ayuda (de mierda, incluso la palabra me aparece en rojo, cómo si la máquina detectara la peste que expele.) quiero que alguien, el que sea, me diga cómo chingados puedo resolver este problemita.

Saben, antes de ponerme a despotricar, quiero que observen que la mayoría de las personas no saben que es la filosofía y de la minoría que queda, la mayoría piensa que la filosofía surge como herramienta resolutoria de “las grandes preguntas”. Dígase ¿que somos?, ¿que es la vida?, ¿como se llega a la felicidad?, ¿hay un dios? Bueno yo creo que eso es pura bazofia. Miren, no pretendo crear una nueva visión del mundo, ni crear un sistema de pensamiento nuevo, ni mucho menos cambiar el mundo con filosofía. No pretendo nada. Solo estoy enojado conmigo. Ahora, lo que yo pienso que es la filosofia tiene que ver, precisamente, con mi futuro suicidio (eso espero). Sí, creo que la filosofía es una herramienta, pero no para contestar preguntas. Sólo una pregunta. Y esa es -si después de pensar hasta sangrar el porque de nuestra existencia, sólo afluyen estupideces como “…uno le da sentido a la vida” o “… la voluntad o el superhombre y la creación de simulacros”, esta segunda ignorando la pregunta, o la que mas me gusta “De lo que no se puede hablar hay que callar” una vez mas ignorandola y justificándose en el lenguaje- ¿Porque la raza sigue existiendo, aún cuando se regodea con su “inteligencia” pero es incapaz de contestar racional y realmente a esa pregunta, y no se vuela los sesos o desea no haber existido jamás (nótese que no dije “no vivir”, dije “haber existido”)?

Será que la sordera y la ceguera están de moda o que nunca pasaron de moda. Sí, nunca pasaron de moda. Por eso se sigue “progresando”.

Pero ahora regresando al problemita. Creo que ya esboce más o menos mi pequeño problema. No es que me sienta feo y las chicas no me pelen, o que no tenga dinero y sea pobre, o que este enfermo. No es ninguna de esas. Mi problema es la existencia misma, harta. Desde que recuerdo he odiado estar aquí. Sí, en el mundo, rodeado de otros bodrios iguales a mi. Saben, esperó que un día me logre vendar los ojos, tapar los oídos. Espero poder llegar a engañarme. Por qué soy un cobarde. O tal vez sea muy valiente. Es lo mismo ante la pregunta.

The inner-song of John the Buffalo

{See my inside

and then you’ll find

a strange house across the bleeding river

waiting you to percieve her.

 

In that suburban hurricane

birds fly towards the horrendous phrase

the screams in the silenceless shadows,

“Please release me or they will hunt us…

…my prision, my form

can’t be eternity without lust.”

 

Conscious of the crying complement

that surround your body and your face,

rocks and cats are print in the system’s paviment,

take my guilty hand and fly inside our inner space.

 

Then my happy house will open it and show,

“you”, “me” and the blurry “us”,

but don’t worry they’re just reflexes in the words.

So please,

I ask you on my knees,

open your eyes so you can percieve

the city above my language and dreams.

 

Cos’ inside this invisible gates

there will be no (Starbucks) lifeless bees,

just broken mirrors and our portrait tears.}

(The dead of :I: represented by “i”)

That was the way my buffalo tree sang to me

when “i” was dead

but now my friends i have no arms

and no head.

 

But what to do if your head-less

well, i’ll say cry,

and move your legs,

run,

from anyone else

to finally comprehend the reason why

we fear death.

R love H

Una narración breve en la que se presenta una relación…

Un minuto, una hora; daba igual. La mera sensación de ser observado me hacia estremecer.

Me embebía en sus ojos, sus turgentes y rosados labios me fundían. Cada vez que movía su pelo trataba de congelar el momento… Pero siempre era igual la tristeza que ahogaba mi espíritu, que sufría por volver atrás, al recuerdo, a la simulación, al fulgor de su existencia.

Había nacido en ese cuarto, frío, inundado de abandono y desesperación. Todas los días la luz, penetrante, me obligaba a despertar a un día mas de sufrimiento. Otro día mas de explotación, de recibir y cumplir ordenes. Otro día mas separado de ella, encerrado, aprisionado en este santuario de dolor.

Esperando que un día esa ventana que nos separaba, desapareciera. Desapareciera de una vez por todas y me dejara rozar su existencia, escuchar el canto de su alma y desaparecer con el viento de su ser.

Ahora la melancolía invade el desierto en mi corazón. Desearía nunca haber sabido la verdad. Desearía nunca haber deseado. Deseado desear. ¿Por qué? ¿Por qué tuve que saberlo?

La nostalgia de un pasado lacerante, pero lleno de esperanza, revolotea en mi ventana y me recuerda el día en que me enamore de una humana.

Aun la veo, pero el pesar que siento es demasiado.El saber es un estigio calvario.

Enseguida cierro los ojos y recuerdo que no soy mas que mente y espejo.

Texto A

 

Soy el mismo de siempre. Soy el mismo individuo que mato a la luz sin perder su sombra. Aún cuando he perdido la capacidad para sonreír, soy el mismo. La rosa que vuela por mis venas me recuerda al sueño que tuve ayer, cuando era otro. Pero sigo siendo el mismo. Sueño con cambiar. Sueño con ser yo, aunque ya lo sea. El espejo me dice que soy yo, que vivo en mi. Me dice que solo yo me reflejo en él. Que lo que recuerdo y lo que soy son lo mismo pero, no existen en el mismo reflejo. Qué si hay más detrás de mi es porque estoy siendo yo. Y su reflejo sangra sobre el mío. Pero no duele porque está siendo yo. Duele el recuerdo de haber sido yo. ¿Pero, quien eres, si no eres yo? ¿Eres, si no eres yo? ¿Sangras, si me mato? ¿Lloras, si yo sufro? ¿Mueres, si yo vivo? 

La muerte es la mínima de mi ser y la máxima de mi existir. El río se lleva las palabras y el holograma de su corriente lleva consigo mi esencia. 

 

Érase un buen día. Un hermoso campo lleno de rosas. Dos vidas llenas de frescura se rebozaban en la inminente brecha entre el pudor y el deseo. Mientras su aliento reemplazaba a la luna. Los labios se exploraban, acariciando y reconfortando al miedo. Los grillos mecían la curiosidad y la arropaban con pasión. El pasto se desquitaba un tango con el viento. Las estrellas observaban mientras morían destello a destello.

Un momento, un recuadro, una caricia, y la vida se suspende en la existencia una vez mas. ¿Que harás esta vez? 

 

El viento de la noche le despertó de su tumba de recuerdos. Y lo trajo a la vida. Merecía mas que la sonrisa burlona de la luna.

Se arrastraba como lamentando el poder mentir sin ser desmentido. Las grietas en la tierra le mostraban lo profundo de el infierno en que se balanceaba su esperanza, indescriptible y absurda. Bailando en los matorrales, el vacío le dijo al cielo: deslúmbrame y seré hombre. Preguntad y os será otorgado un gran grillete que te llevara al cielo de los imbéciles: el escepticismo. Canta y el eco de tu canto te aniquilara. Llora y las sonrisas al vuelo te ahogaran. Inmovilidad o inmortalidad, muerte o duda. Derecho a morir, ley fundamental de la vida. Una vida esta completa hasta que no tiene sentido. (Solo si esta roto es corazón.)

Adriana, paradoja última de mi linterna. Antojo de mi imaginación, concretización de Babel. Claridad sin luz. Placer infinitamente doloroso. Infinito dolorosamente placentero. Frío y fuego derritiéndose en mi reloj. Ella piensa en su cabeza y yo en su sombrero. Pregúntale al cartero por el mensaje en blanco que te escribí, lo leyó y se lo ha robado, regrésame al inicio. Tengo frío en este burdel de recuerdos. Atrapa mariposas, quítale las alas y conviértelas en deseos, cómelas y escúpeme. Hola, adiós; genealogía del romance.

Ojos profundos que no necesitan mirar para ver. Cabello sublime como la obscuridad, inexorablemente blanco. Tu piel me envuelve en cada momento. Cliché. Tus senos se esconden ansiosos de ver la verdad de mi lengua.

 

Verdad insegura y frágil que recoge las penas de los demás. Pierde fuerza cuando la ves. Ya no recuerdo que seguía porque, con cada palabra escrita me renuevo o me destruyo. Da igual. Al final solo son palabras, solo es mi mente. Solo y, sin embargo, lleno de símbolos que acuchillan significados. Mis significados. Adiós, ahora y nunca.

 

De Mitsui y de la decepción o de como autosabotearse.

La conocí en las circunstancias mas extrañas. Mitsui. Bueno en realidad, la primera vez que la vi me pareció atractiva y pense…, tal vez solo eso, que era atractiva y pense en un conjunto de chicas parecidas a ella y tal conjunto me pareció deseable [claro esta, que solo me interesaría una no todo el conjunto]. La segunda ocasión fue abrupta. Vi como se acerco y de pronto, al sentarse delante mio, la etiqueta de atractiva se amplio a un “Que coincidencia, igual y pasa algo”, una etiqueta moderada si consideramos que cuando me habló y le hable, y mis ojos no se apartaban de los suyos, paso de ser una etiqueta a una marquesina llena de leds diciéndome “Es ella, no hay duda”. Con el transcurso de los dias y mediante les contaba mi experiencia a mis cercanos, me fui convenciendo más y más de la obvia(””) compatibilidad que existia entre nosotros. Lo que me hizo pensar en ella, esta vez de una manera seudo-racional, como la candidata perfecta. Sin embargo, cabe mencionar, que el dia en que se me revelo todo eso, me vi obligado a abandonar la clase. Como lo veo ahora influyo mucho en mis acciones posteriores. “Es una injusticia de magnitudes garrafales” pensé. Sin embargo por influencia de mis hormonas y de mis amigos. Me decidi a buscarla. Por cierto solo estoy con ella en ese grupo. Ella pertence a otra carrera. No tuve éxito. [En realidad no me esforce lo suficiente.] La segunda vez que la vi me paralice. Pero recibí respuesta [intercambio de miradas/¡¿me reconocio?!, ¡¿me recordo?!] Al dia siguiente un compañero perteneciente al grupo de la dama en cuestión, me informo que ella habia preguntado por mi. El no entro en detalles.

Gracias a todo eso, me fui creando un simulacro de respuesta, para cuando la volviera a ver.

Hoy la vi. Llegué al salon. La vi, me vio, la salude [diciendo hola con la mano por cierto, que idiota fui], ella respondió de la misma manera. Y no tuvimos mas contacto durante toda la clase. Debo decir que el azar me hizo volver al grupo.

Al final de la clase pasó junto a mi y ni siquiera contacto visual hubo. Entonces millones de  imagenes y conceptos se fueron hilvanando hasta formar una visión muy pesimista. Una vision en la que mi relación con ella resultaria ser más difícil que definir a Dios. Debo de seguir intentando. Sino lo hago el titulo de este post va cobrar sentido y entonces todo este tiempo que utilicé para explayarme de manera terapeutica habría sido un gran desperdicio.

Mañana es miercoles, es decir que probablemente no la vere. Tendre que esperar hasta el jueves. Y la espera me aplasta y me paraliza. En realidad no se que hare. Se que debo seguir. Pero no se que hacer.

(Algunos meses después. Fuera de Fisica. No la he vuelto a ver)

Quizás… No, no quizás. Yo ya sabia que iba a terminar así, como el titulo de este post. Me saboté.

En realidad, lo vengo haciendo desde que nací. Pero cuando la cosa comenzó a ensañarse fue en sexto de primaria. Por algún razón, que convertiría a este post en otros 3 o 4, soy muy hablador. Y Julio Toxqui -uno de esos compañeros de la escuela que recordaras no por su importancia en tu vida, sino por su increíblemente anodina existencia, tanto que en realidad esa fue la unica vez que aparece en mi vida como factor indirecto- no se pudo callar la boca y le fue a contar a Andrea Zorrilla(¿Como, Julio Toxqui, la conocía? No me pregunten). Andrea Zorrilla, que para entonces era ya considerada como una school-idol, no solo por sus encantos, sino por la crueldad con que los desgastaba. Crueldad que, contrastada con la dulzura de su actuación como angel en el festival de navidad del 2004, me hizo caer en sus clamorosas garras. Me enculé con ella. Me encule con esas sonrisas, falsas como la aureola que cubría su costoso cabello.

¨¿Quien es Juan Carlos?¨ -vociferaba la sirena con sus labios prometedores. El miedo se arremolinaba en mi garganta cuando -dos dias después de que Toxqui, el sutil le dijera a Andrea acerca de mi peculiar preferencia por las criaturas fantásticas y monstruos mitológicos- Andrea empezará a preguntar por el culpable de aquel sentir tan herético. No sabia que hacer. Traté de esconderme entre los aficionados a los tazos. Pero fue inútil. Las amigas de Andrea me habían seguido y no me había percatado. No podia huir. Así que espere a que Andrea llegara. Mientras tanto Lorena y Lluvia me cuestionaban acerca de lo que sentia por su amiga. No tardó mucho en llegar. Por mas raro que suene, me compró algo en la tienda. Y platicamos. En realidad ella tenia curiosidad de saber quien era ese que sentia algo mas que lascivia por ella(Es lo único que le agradezco a Toxqui). Nunca supé porque. Pero, y esto es lo importante después de tanto palabrerío, mi cabeza empezó a tejer y tejer razones a su inexplicable comportamiento. A las personas, cuando la vida las jode, les quedan dos opciones. O poco a poco dejan que en su interior las raíces del nihilismo florezcan como baobabs y como enormes robles o se vuelven ciegos y sordos y son optimistas (en el peor sentido de la pobre palabra). Yo -desafortunadamente- soy de los primeros. De la misma manera en que Andrea aterrizo en mi vida, yo, simplemente, la cagué. Soy un cobarde que se esconde detrás de sus pensamientos y palabras. Porque cuando llega la hora de actuar. Decido que soy mucho, de repente, y la desidia me invade, soy un cagueta que piensa mucho y hace nada( ¿no esperaban /poco/ después de /hace/ o si?)

Así que… ¿Mitsui?

Bueno digamos que, desde Zorrilla no he cambiado una mierda.