De Mitsui y de la decepción o de como autosabotearse.

La conocí en las circunstancias mas extrañas. Mitsui. Bueno en realidad, la primera vez que la vi me pareció atractiva y pense…, tal vez solo eso, que era atractiva y pense en un conjunto de chicas parecidas a ella y tal conjunto me pareció deseable [claro esta, que solo me interesaría una no todo el conjunto]. La segunda ocasión fue abrupta. Vi como se acerco y de pronto, al sentarse delante mio, la etiqueta de atractiva se amplio a un “Que coincidencia, igual y pasa algo”, una etiqueta moderada si consideramos que cuando me habló y le hable, y mis ojos no se apartaban de los suyos, paso de ser una etiqueta a una marquesina llena de leds diciéndome “Es ella, no hay duda”. Con el transcurso de los dias y mediante les contaba mi experiencia a mis cercanos, me fui convenciendo más y más de la obvia(””) compatibilidad que existia entre nosotros. Lo que me hizo pensar en ella, esta vez de una manera seudo-racional, como la candidata perfecta. Sin embargo, cabe mencionar, que el dia en que se me revelo todo eso, me vi obligado a abandonar la clase. Como lo veo ahora influyo mucho en mis acciones posteriores. “Es una injusticia de magnitudes garrafales” pensé. Sin embargo por influencia de mis hormonas y de mis amigos. Me decidi a buscarla. Por cierto solo estoy con ella en ese grupo. Ella pertence a otra carrera. No tuve éxito. [En realidad no me esforce lo suficiente.] La segunda vez que la vi me paralice. Pero recibí respuesta [intercambio de miradas/¡¿me reconocio?!, ¡¿me recordo?!] Al dia siguiente un compañero perteneciente al grupo de la dama en cuestión, me informo que ella habia preguntado por mi. El no entro en detalles.

Gracias a todo eso, me fui creando un simulacro de respuesta, para cuando la volviera a ver.

Hoy la vi. Llegué al salon. La vi, me vio, la salude [diciendo hola con la mano por cierto, que idiota fui], ella respondió de la misma manera. Y no tuvimos mas contacto durante toda la clase. Debo decir que el azar me hizo volver al grupo.

Al final de la clase pasó junto a mi y ni siquiera contacto visual hubo. Entonces millones de  imagenes y conceptos se fueron hilvanando hasta formar una visión muy pesimista. Una vision en la que mi relación con ella resultaria ser más difícil que definir a Dios. Debo de seguir intentando. Sino lo hago el titulo de este post va cobrar sentido y entonces todo este tiempo que utilicé para explayarme de manera terapeutica habría sido un gran desperdicio.

Mañana es miercoles, es decir que probablemente no la vere. Tendre que esperar hasta el jueves. Y la espera me aplasta y me paraliza. En realidad no se que hare. Se que debo seguir. Pero no se que hacer.

(Algunos meses después. Fuera de Fisica. No la he vuelto a ver)

Quizás… No, no quizás. Yo ya sabia que iba a terminar así, como el titulo de este post. Me saboté.

En realidad, lo vengo haciendo desde que nací. Pero cuando la cosa comenzó a ensañarse fue en sexto de primaria. Por algún razón, que convertiría a este post en otros 3 o 4, soy muy hablador. Y Julio Toxqui -uno de esos compañeros de la escuela que recordaras no por su importancia en tu vida, sino por su increíblemente anodina existencia, tanto que en realidad esa fue la unica vez que aparece en mi vida como factor indirecto- no se pudo callar la boca y le fue a contar a Andrea Zorrilla(¿Como, Julio Toxqui, la conocía? No me pregunten). Andrea Zorrilla, que para entonces era ya considerada como una school-idol, no solo por sus encantos, sino por la crueldad con que los desgastaba. Crueldad que, contrastada con la dulzura de su actuación como angel en el festival de navidad del 2004, me hizo caer en sus clamorosas garras. Me enculé con ella. Me encule con esas sonrisas, falsas como la aureola que cubría su costoso cabello.

¨¿Quien es Juan Carlos?¨ -vociferaba la sirena con sus labios prometedores. El miedo se arremolinaba en mi garganta cuando -dos dias después de que Toxqui, el sutil le dijera a Andrea acerca de mi peculiar preferencia por las criaturas fantásticas y monstruos mitológicos- Andrea empezará a preguntar por el culpable de aquel sentir tan herético. No sabia que hacer. Traté de esconderme entre los aficionados a los tazos. Pero fue inútil. Las amigas de Andrea me habían seguido y no me había percatado. No podia huir. Así que espere a que Andrea llegara. Mientras tanto Lorena y Lluvia me cuestionaban acerca de lo que sentia por su amiga. No tardó mucho en llegar. Por mas raro que suene, me compró algo en la tienda. Y platicamos. En realidad ella tenia curiosidad de saber quien era ese que sentia algo mas que lascivia por ella(Es lo único que le agradezco a Toxqui). Nunca supé porque. Pero, y esto es lo importante después de tanto palabrerío, mi cabeza empezó a tejer y tejer razones a su inexplicable comportamiento. A las personas, cuando la vida las jode, les quedan dos opciones. O poco a poco dejan que en su interior las raíces del nihilismo florezcan como baobabs y como enormes robles o se vuelven ciegos y sordos y son optimistas (en el peor sentido de la pobre palabra). Yo -desafortunadamente- soy de los primeros. De la misma manera en que Andrea aterrizo en mi vida, yo, simplemente, la cagué. Soy un cobarde que se esconde detrás de sus pensamientos y palabras. Porque cuando llega la hora de actuar. Decido que soy mucho, de repente, y la desidia me invade, soy un cagueta que piensa mucho y hace nada( ¿no esperaban /poco/ después de /hace/ o si?)

Así que… ¿Mitsui?

Bueno digamos que, desde Zorrilla no he cambiado una mierda.

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