Texto A

 

Soy el mismo de siempre. Soy el mismo individuo que mato a la luz sin perder su sombra. Aún cuando he perdido la capacidad para sonreír, soy el mismo. La rosa que vuela por mis venas me recuerda al sueño que tuve ayer, cuando era otro. Pero sigo siendo el mismo. Sueño con cambiar. Sueño con ser yo, aunque ya lo sea. El espejo me dice que soy yo, que vivo en mi. Me dice que solo yo me reflejo en él. Que lo que recuerdo y lo que soy son lo mismo pero, no existen en el mismo reflejo. Qué si hay más detrás de mi es porque estoy siendo yo. Y su reflejo sangra sobre el mío. Pero no duele porque está siendo yo. Duele el recuerdo de haber sido yo. ¿Pero, quien eres, si no eres yo? ¿Eres, si no eres yo? ¿Sangras, si me mato? ¿Lloras, si yo sufro? ¿Mueres, si yo vivo? 

La muerte es la mínima de mi ser y la máxima de mi existir. El río se lleva las palabras y el holograma de su corriente lleva consigo mi esencia. 

 

Érase un buen día. Un hermoso campo lleno de rosas. Dos vidas llenas de frescura se rebozaban en la inminente brecha entre el pudor y el deseo. Mientras su aliento reemplazaba a la luna. Los labios se exploraban, acariciando y reconfortando al miedo. Los grillos mecían la curiosidad y la arropaban con pasión. El pasto se desquitaba un tango con el viento. Las estrellas observaban mientras morían destello a destello.

Un momento, un recuadro, una caricia, y la vida se suspende en la existencia una vez mas. ¿Que harás esta vez? 

 

El viento de la noche le despertó de su tumba de recuerdos. Y lo trajo a la vida. Merecía mas que la sonrisa burlona de la luna.

Se arrastraba como lamentando el poder mentir sin ser desmentido. Las grietas en la tierra le mostraban lo profundo de el infierno en que se balanceaba su esperanza, indescriptible y absurda. Bailando en los matorrales, el vacío le dijo al cielo: deslúmbrame y seré hombre. Preguntad y os será otorgado un gran grillete que te llevara al cielo de los imbéciles: el escepticismo. Canta y el eco de tu canto te aniquilara. Llora y las sonrisas al vuelo te ahogaran. Inmovilidad o inmortalidad, muerte o duda. Derecho a morir, ley fundamental de la vida. Una vida esta completa hasta que no tiene sentido. (Solo si esta roto es corazón.)

Adriana, paradoja última de mi linterna. Antojo de mi imaginación, concretización de Babel. Claridad sin luz. Placer infinitamente doloroso. Infinito dolorosamente placentero. Frío y fuego derritiéndose en mi reloj. Ella piensa en su cabeza y yo en su sombrero. Pregúntale al cartero por el mensaje en blanco que te escribí, lo leyó y se lo ha robado, regrésame al inicio. Tengo frío en este burdel de recuerdos. Atrapa mariposas, quítale las alas y conviértelas en deseos, cómelas y escúpeme. Hola, adiós; genealogía del romance.

Ojos profundos que no necesitan mirar para ver. Cabello sublime como la obscuridad, inexorablemente blanco. Tu piel me envuelve en cada momento. Cliché. Tus senos se esconden ansiosos de ver la verdad de mi lengua.

 

Verdad insegura y frágil que recoge las penas de los demás. Pierde fuerza cuando la ves. Ya no recuerdo que seguía porque, con cada palabra escrita me renuevo o me destruyo. Da igual. Al final solo son palabras, solo es mi mente. Solo y, sin embargo, lleno de símbolos que acuchillan significados. Mis significados. Adiós, ahora y nunca.

 

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